Las personas con ansiedad depresión tratados en el Hospital Universitario de Álava ahora duermen mejor. El Servicio de Psiquiatría y la Unidad del Sueño del centro se han unido para colaborar en un proyecto que enseña a las personas a dormir bien y utilizando las mínimas dosis posibles de medicamentos para combatir los problemas de insomnio

El programa lleva alrededor de un año. Ana González-Pinto, del Servicio de Psiquiatría de este centro y presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), explica que, junto a Carlos Egea, jefe de la Unidad del Sueño y coordinador de esta área en la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), han tratado a un centenar de pacientes.

En concreto, estos especialistas llevan a cabo con los pacientes la terapia ‘Somne‘, basada de un libro que publicaron. Consiste en seis sesiones aunque, tal y como explica González-Pinto, muchos con tres ya notan el cambio en el sueño sin falta de recurrir a fármacos.

Psicoeducación

En el Hospital Universitario de Álava sí son conscientes de los problemas que puede suponer la falta de sueño. Para ponerle solución, realizan estos grupos educativos que trabajan también con el personal de Enfermería y con neurofisiólogos. «El tratamiento se basa sobre todo en los hábitos saludables del sueño: en la higiene del sueño. Enseña aspectos tales como la importancia de mantener una serie de rutinas: no utilizar la cama como el lugar para ver la televisión u otras actividades que no sean dormir o mantener relaciones sexuales, o el acostarse y levantarse más o menos a la misma hora cada día cuando existen problemas del sueño», explica la psiquiatra. 

Además de esta parte psicoeducativa, el proyecto engloba más aspectos, como la alimentación o técnicas de modificación del pensamiento. «Se trabaja en cómo no irse a dormir con las preocupaciones», explica.

González-Pinto resalta la importancia de que ambas especialidades se unan para «multiplicar el beneficio de los pacientes». También explica que el proyecto puede realizarse en otros ámbitos más allá del sanitario. «Hay que poner en valor que ambas especialidades trabajen juntas; que el efecto no es sumatorio, sino que se multiplica en el beneficio de los pacientes», concluye. 

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